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El Rol de los padres en la formación espiritual de los niños

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El Rol de los padres en la formación espiritual de los niños

Mensaje por Admin Jonh93! el Vie Mar 28, 2008 3:25 pm

La formación secular de los hijos siempre ha sido una constante
preocupación de padres responsables. No son pocos los que hoy ya eligen
con mucho cuidado el "jardín de infantes" donde comenzarán su larga
carrera de formación para la vida, buscando que este forme parte de una
institución en la que la calidad educativa de los ciclos superiores sea
la que los atraiga.

Los que transitamos la etapa media de la vida podemos generalizar
diciendo que nuestros abuelos, la mayoría inmigrantes, casi no tenían
instrucción. Los dos o alguno de nuestros padres terminaron la
primaria. La mayoría de nosotros pudimos terminar la secundaria y
algunos con mucho sacrificio la universidad; pero hoy nuestros hijos
poseen un título universitario como algo normal, y ya los posgrados,
maestrías y doctorados se ven como una etapa formativa más, que el
ámbito laboral requiere.

Pero, ¿qué sucede con la conversión y formación espiritual de nuestros
hijos? A la inversa de la formación secular, Dios exige a las
generaciones anteriores o mayores una vida de plena comunión con él y
una madurez espiritual previa a la de sus hijos. En nuestro tiempo
estamos acostumbrados a delegar en la iglesia toda la responsabilidad
de la educación cristiana de nuestros hijos cuando son pequeños,
privilegio y responsabilidad que en primer lugar nos toca a nosotros
los padres.

Podemos acotar aquí que muchos padres se sorprenden de que al llegar a
la adolescencia, sus hijos dejen de congregarse o de asistir a las
actividades propias de su edad en la iglesia. Generalmente esto ocurre
con aquellos hijos que sus padres no se ocuparon de su formación
espiritual y sólo se limitaron a "enviarlos" pero nunca llevarlos o
acompañarlos a la casa de Dios.

El Señor nos habla en el libro de Deuteronomio sobre la vida de
santidad que su pueblo debe llevar, Dt. 7:6 y 9. El Señor entrega una
serie de advertencias y exhortaciones hasta el capítulo 11. En este
último se describe el rol de los padres, quizá sobre los hijos mayores
también, y se enfatiza en la formación espiritual de los hijos
pequeños, cap. 11:1-2, 7, 18-22.

EN PRIMER LUGAR, Dios habla a los padres acerca de sus propias vidas
espirituales (vv.1-2, 7) pues son ellos y no sus hijos los que han
vivido la experiencia del poder de Dios, y les ordena (nos ordena hoy
también) vivir primeramente nosotros la palabra (v. 1, poniéndola:

a.- "en el corazón": (o espíritu) (Sal.111:11) A fin de que nuestros
sentimientos estén impregnados de la voluntad de Dios. Esto nos habla
de dominio propio.

b.- "en el alma" (o mente): (Sal. 119:34) Para que nuestras decisiones en la vida estén guiadas por la Palabra.

c.- "atándola como señal en vuestra mano": Los fariseos en la
antigüedad, y los judíos ortodoxos en los días de hoy, aplicaban esta
Escritura "literalmente", usando cintas escritas (filacterias) con este
texto y enrollándoselas en las manos, muñecas y brazos. Creemos que el
texto es más profundo. Nos enseña que nuestra actividad diaria y todo
lo que hagamos con nuestras manos esté impregnado de las normas,
valores, y principios de la palabra de Dios. (1 Co. 10:31-33; Col.
3:17, 23)

d.- "y serán por frontales entre vuestros ojos": Como en el punto
anterior, los religiosos llevaban una cajita sobre su frente que en su
interior contenía estas palabras escritas. Dios va más allá. Él quiere
que los proyectos y objetivos, mediatos e inmediatos, de nuestra vida
estén de acuerdo a la voluntad suya.

Dios reclama esta vida de santidad en nosotros los padres, porque es la
que más efectivamente habla a nuestros hijos, ya que el ejemplo vale
más que mil palabras, y los niños siempre imitan y aprenden más lo que
ven que lo que oyen.

EN SEGUNDO LUGAR, Dios nos habla a los padres acerca de la prioridad y
privilegio que tenemos en la formación espiritual de nuestros hijos
aprovechando toda oportunidad, (v. 19) "y las enseñaréis a vuestros
hijos hablando de ellas cuando":

1 - "te sientes en tu casa"- ¿Cuándo nos sentamos, literalmente
hablando, para conversar con nuestros hijos acerca de su vida
espiritual? Esto requiere un tiempo programado, quizá agendado, aunque
esto parezca muy frío. ¿Acaso no son "las cosas importantes" las que
programamos y agendamos para que no se nos olviden?
2 - "cuando andes por el camino" - Aprovechando los viajes y paseos
donde abundarán las oportunidades para hablar del poder creador de Dios
y de sus atributos.
3- "cuando te acuestes" - Teniendo un momento de reflexión y oración al
irse los hijos a dormir, al pie de su propia cama o al arroparlos con
un beso de bendición (Sal. 4:.

4- "cuando te levantes" - El momento ideal para el devocional de cada
día. En algunos hogares los horarios de levantarse son diferentes para
los distintos miembros de la familia y es necesario tener más de un
devocional, a veces acorde a la edad de los hijos. Para esto también se
requiere contar con el material adecuado y cierta preparación de los
padres en el conocimiento de la enseñanza bíblica.
5- "las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas"
Finalmente Dios nos habla a los padres acerca del testimonio social de
nuestra familia. (Las familias judías ortodoxas lo tiene por costumbre,
ya que colocan detrás de sus puertas lo que llaman "el mezuzah", un
texto bíblico que recuerda estas palabras de Jehová a su pueblo.)

Aunque las puertas o frentes de nuestras viviendas no muestren un
"texto bíblico" (algo que sería mucho más que una buena idea o
estrategia evangelística) como testimonio al mundo que nos rodea, los
vecinos deben conocer nuestra casa como un hogar habitado por
verdaderos hijos de Dios.

Esa gente que nos rodea, con sus modalidades y pautas distintas de
conducta, con casi total ausencia de valores espirituales, donde muchas
veces se privilegia la trasgresión, el humor obsceno y tantas otras
formas de vida sujetas al pecado, deben ser los destinatarios de
nuestro testimonio y la "razón de la esperanza que hay en nosotros" (1
P. 3:14-17). Pero además nuestros hijos deben tener la mayor cantidad
de conocimientos bíblicos y ser usados como argumentos para enfrentar
las burlas, y cuestionamientos de sus mismos compañeros de escuela,
universidad o trabajo.

Que nuestro Dios y Padre nos perdone en primer lugar si ha habido
negligencia de nuestra parte en esta tarea y nos ayude a asumir la
responsabilidad que nos exige para la bendición y fortalecimiento
espiritual de nuestros hijos. Nunca es tarde para comenzar y siempre el
Señor nos da nuevas oportunidades cuando reconocemos nuestras faltas.
Dios bendiga y guarde a nuestros hijos en estos "días malos y tiempos
peligrosos" (Ef.5:16 y 2 Ti. 3:1) en que les toca vivir su niñez,
adolescencia o juventud.

Tomado de la revista "Momento de Decisión",

Fuente: foros universocristiano

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